¿Renunciarías a todo para comenzar de nuevo con tan sólo 20 dolares?

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Encontre esta historia real por la web, muy inspiradora.


¿Abandonarías a tu familia, a tus mejores amigos, tu casa y tu fantástica televisión de plasma para construirte una nueva vida con lo puesto?. ¿Dejarías atrás tus viejas amistades, tu impresionante teléfono móvil y todo aquello que has logrado desde que naciste para comprobar si eres capaz de volver al mismo nivel de vida que abandonas?. Prescindirías de la codicia del consumismo imperante para demostrar si realmente mereces lo que tienes ahora?… Adam Shepard (Greensboro, North Carolina USA, 1982) decidió comprobar experimentalmente el ‘ahora’ tan denostado ‘Sueño Americano’ lanzando el siguiente desafío:

Voy a empezar casi literalmente de la nada, con un saco de dormir, una bolsa vacía de deportes, 25 dólares, y lo puesto. Cogeré el tren, y éste me conducirá a algún lugar seleccionado al azar en el sureste de Estados Unidos que no esté en mi estado natal de Carolina del Norte. Tengo 365 días para dejar de ser un ’sin-techo’ y convertirme en un miembro “regular” de la sociedad. Después de un año, para que mi proyecto pueda ser considerado exitoso, tengo que poseer un automóvil operable, vivir en un apartamento amueblado (solo o con un compañero de habitación), tener 2500 dólares en efectivo, y, lo más importante, estar en disposición de mejora con posibilidad de iniciar mi propio negocio […]

Adam puso, además, algunas normas básicas para el desafío: No podía mendigar ni pedir dinero ni créditos, no debería dormir en la calle y en general contravenir cualquier norma de convivencia cívica. No podía usar la agenda, ni sus contactos anteriores para solicitar ayuda. Y, sobre todo y la más polémica regla, no podía utilizar su formación académica y título universitario (Merrimack College, 2006) para encontrar empleo.

La experiencia de Adam y el posterior libro “Scratch Beginnings. 2008″ (Partiendo de cero) que acaba de editarse, han convulsionado la sección más ecléctica de la sociedad norteamericana. La trascendencia de su historia y el debate sugerido por los resultados de su interesante reto han inspirado y aleccionado a una nueva generación de jóvenes con poco rumbo y mucha rumba. Kurioso ha tenido la ocasión de entrevistar y compartir con Adam Shepard los flecos de esta apasionante historia.

24 de julio de 2006. Adam se dispone a abandonar su hogar con los bolsillos tan vacíos de dinero como llenos de ambición. Su madre está mucho más nerviosa que él mientras su hermano está deseando su marcha para hacerse con la habitación y la ropa que Adam dejará libre, al menos, los próximos 365 días. Sus amigos piensan, directamente, que Adam se volvió loco.

En su camino ferroviario a cualquier parte del este, Adam le da vueltas a los orígenes de su aventura. Todo nació en la escuela superior al leer el interesante libro de Barbara EhrenreichNickel and Dimed (2002)” (titulado en castellano “Por cuatro duros: Cómo (no) apañárselas en EE.UU.”) una feroz crítica al sistema laboral mediante una investigación sobre las condiciones laborales de las clases más desfavorecidas. Barbara también eligió el camino de la demostración empírica experimentando ella misma, las carencias, vejaciones y disposiciones de varios de los puestos de trabajo del americano de clase baja. Las conclusiones fueron desalentadoras. Tan desalentadoras y pesimistas que Adam eligió también el camino de la respuesta activa. Tenía que demostrar de alguna forma lo incierto de aquellos argumentos.

Destino aleatorio: Charleston (Carolina del Sur). La séptima ciudad más peligrosa de los estados Unidos. En su primera noche, tras deambular por los suburbios buscando respuestas, Adam es abordado por varios mendigos, casi recibe una soberana paliza por alguien que equivocadamente le acusó de estar pidiendo limosna. Era el comienzo de los 70 días más duros de la aventura.
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.- ¿Qué ha cambiado en tu forma de pensar cuando ahora ves un grupo de indigentes por la calle?
Ahora que he vivido esta experiencia, sigo teniendo algunos de los sentimientos que tiene un ‘hombre de la calle’, aunque ahora les veo con más compasión ya que sé que cada uno tiene, sin duda, una interesante historia que contar. No les doy limosna, sé que la mayoría de las veces ese dinero no se usa de forma digna, pero a menudo, directamente, les compro algo de comer.
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Los siguientes 2 meses los pasó en el refugio municipal aprendiendo y apreciando lo más básico en la supervivencia de los ’sin techo’. Entre sarna, alcohol, desidia y pereza subsistió su ambición e instinto por alcanzar los objetivos marcados. Para hacer creíble su historia a los compañeros que preguntaban por sus orígenes, Adam fabricó su propia leyenda. Su Madre, drogadicta, le había echado de casa y tras su infructuosa visita al padre alcoholizado y maltratador había dado con sus huesos en el albergue. Comenzó, con todo tipo de dificultades, trabajando a destajo por 4 dólares la hora en los más variados y despojos laborales que le ofrecían en la agencia de empleo. Sacando la calculadora como nunca la había hecho para aprovechar hasta el último centavo.

.- ¿Llegaste a identificarte con tu nuevo ’status’ social o tenías siempre la sensación de estar inmerso en un experimento sociológico, una especie de ‘vacaciones trabajando’?.

Yo me adapté e integré a mi nueva vida mucho antes de lo que pensaba. Es interesante apreciar cómo empecé a utilizar la misma terminología y diálogos que mis compañeros, y empecé también a desarrollar algunos de sus mismos hábitos.
Más que eso, sin embargo, es la increíble similitud entre los chicos con los que convivía y trabajaba, y yo. Eran chicos parecidos a mí, sin una educación, o una visión, o tal vez sin el impulso para salir y cambiar sus vidas.

A los 70 días a Adam le surge la oportunidad de habitar un vetusto y diminuto ático sobre el piso de uno de los clientes para el que trabajó de jardinero arrancando la mala hierba de su propiedad. La suerte, guiada por su obstinada actitud, estaba cambiando.
Fue entonces cuando trabajando de eventual en una empresa de mudanzas conoció a Derrick Hale, un compañero de fatigas y, desde entonces inseparable, que resultó ser la fuente de inspiración del proyecto de Adam. Junto al hermano de Derrik, llamado cariñosamente Bubble Gum, Adam pudo compartir obligaciones y alquilar juntos su primer piso. La convivencia no fue nada fácil. Mientras Adam era eminentemente práctico y luchaba por ahorrar lo suficiente para comprar la furgoneta con la que poder trabajar, BG gastaba su sueldo en cerveza, mujeres y lotería mientras dejaba de participar en los gastos comunes de la casa y mantenimiento del reciente adquirido vehículo. BG estaba paralizado por su comportamiento destructivo y esto enfurecía y reafirmaba los propósitos de Adam. Todo ello trajo la tensión a la casa hasta que Adam se ganó el respeto, por su actitud, de BG.


.- ¿Cómo fueron las amistades de tu experiencia?, ¿Qué fue de Derrick?, ¿Alcanzó su sueño Americano?

He conservado varias amistades del desafío, lo que hizo que todo valiese la pena. El libro es realmente secundario, lo importante fue la experiencia personal y la oportunidad de conocer a toda esa gente. No fue fácil para mí hacer las maletas y dejar atrás el proyecto cuando se completó, ya que había hecho grandes amigos. Hablo con Derrick y Omar regularmente, y a BG le va bastante bien. Estas amistades las guardo para el resto de mi vida, y estoy muy orgulloso de haberlos conocido.


Tomé una foto mientras yo estaba en Charleston, con Derrick y BG (la furgoneta y el apartamento). Elegí no gastar mi tiempo tirando fotos a fin de no dar la sensación de ser un periodista de mi propia vida. Derrick está viviendo ahora su sueño americano, definitivamente. Él tiene esposa y una hija, una hermosa casa, un buen trabajo, y, lo más importante, es un gran tipo. En este momento, estamos trabajando juntos los detalles para la financiación de su propia empresa de mudanzas.
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.- ¿Cuál fue el mayor momento de flaqueza durante el desafío?

Hubo algunos momentos difíciles, eso seguro. Caí enfermo, me rompí el dedo del pie, no sabría que decirte… Pero el desafío era tan grande que incluso todo el mundo (¡digo todo el mundo!) hubiera sido capaz de enfrentarse a cualquier adversidad y obligado a tomar una decisión para luchar contra ella. Si hubiera abandonado cuando me puse enfermo o resulté herido, habría derrotado los propósitos de la actitud que yo estaba tratando de representar.
Así que este viaje supuso siempre un gran reto, sin duda, pero enfrentándome a él todos los días era la forma de hacerlo mío y de nadie más.
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.- ¿Cómo cambia la visión de la realidad después de una experiencia como la tuya?

Ahora tengo mucho más aprecio por todo lo que poseo, por cada dólar que gasto. Incluso cuando estaba inmerso en el proyecto, me daba cuenta la cantidad de cosas que he tenido gratis durante toda mi vida. Y así, ahora más que nunca, reconozco lo afortunado que soy, y valoro mejor todas esas pequeñas banalidades.

A menudo miro hacia atrás con orgullo y una enorme sonrisa en mi cara. Esta fue, seguramente, la mayor experiencia de mi vida, y nunca voy a olvidar las lecciones que he aprendido y el nuevo reconocimiento que tengo.
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A los 10 meses de comenzar la aventura Adam Shepard había cumplido sobradamente sus objetivos. Disponía de un hogar lo suficientemente confortable para habitar, una furgoneta de 1000 dólares que se arrancaba con un destornillador, había conseguido ahorrar otros 5000 más y, sobre todo, tenía el futuro encaminado y orientado al éxito laboral y personal. Por el camino había dejado a amigos dispuestos a cumplir cualquier reto que se le pusiera entre manos y a personajes nacidos y criados en una cultura de dependencia, fracaso y abandono que encuentran mucho más difícil levantarse a sí mismos y ponerse en pié para salir de la pobreza.
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.- ¿Cuál es el legado que quieres dejar con tu experiencia, la enseñanza o lección a jóvenes como tú de diferentes culturas?

Sin duda existe un legado aquí, pero creo que es un legado que se vive todos los días, millones de veces por una amplia variedad de norteamericanos, y no necesitamos “Scratch Beginnings” (partir de cero) para saber que podemos alcanzarlo.

Sin embargo, una generación más joven está perdiendo los valores que han hecho a los EE.UU. una nación tan grande (a manos de la tecnología y los medios de comunicación y la necesidad de contar con una casa grande, bonita ropa, y un coche caro), y es por lo que creo que esta historia es tan relevante. Ofrece la oportunidad de recordar a las nuevas generaciones: ¡Oye, no es tan difícil! Es la mejor forma de decirles que son afortunados.

Creo que cada persona tiene la capacidad de crear su propia historia viviendo mi desafío. Por supuesto, es justo decir que uno aspira a alcanzar, como poco, lo mismo que dejó atrás. Pero eso no significa necesariamente que si vienes de una familia adinerada puedas conseguir lo mismo, y viceversa. Hay una estadística interesante en los Estados Unidos. El 85% de los millonarios son millonarios de primera generación. Es decir, crearon su abundancia por su propia iniciativa. Pienso que es una buena idea establecer una cultura de la responsabilidad personal, que cada persona reconozca que sus vidas están en sus propias manos. Si no, comenzaremos a ver a la gente confiar demasiado en terceros (el gobierno, por ejemplo) en lugar de actuar con sensatez y entusiasmo.

Lo que es realmente especial para mí, sin embargo, son los emails que me llegan desde todas partes del mundo diciendo: ¡Espera. Nosotros tenemos nuestro propio sueño aquí también! en las Filipinas, en China, en Australia o en Europa. El sueño americano es un ‘sueño global’, como yo lo veo, y dentro de un sistema que proporciona una amplia gama de libertades a sus ciudadanos, las posibilidades son infinitas si tienes actitud positiva.

Con 25 o 25.000 dólares, cada uno tiene la oportunidad de dar el siguiente paso en su vida, a construir su ‘Scratch Beginnings’. Algunos de nosotros elegimos abrazar y tomar responsabilidad sobre nuestro futuro, mientras que otros no lo hacen. Es emocionante pensar que mientras estamos en ello podemos compartir esa actitud con nuestro prójimo.

Algunos "TRUCOS" para desarrollar tu lenguaje corporal

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Aca te dejo un articulo interesante que encontre en internet.

En la comunicación desde el punto de vista psicológico, el Lenguaje corporal se lleva el 53%, dejando un 35% para el tono de la voz y un 10% para las palabras.
Conociendo esto pude conseguir algún recorte en donde te tiro algunos TRUCOS para que puedas utilizarlos a la hora de entablar una conversación donde quizás estés por cerrar un negocio importante, o frente a alguien puedas explotar.

Cuando conversas con una o varias personas, reflejas y envías miles de señales y mensajes a través de tu comportamiento. Así que presta atención y sácale provecho a los siguientes datos, porque tanto en tu vida laboral como en la personal, te serán de gran provecho.

TRUCOS

Usa tus ojos para hablar

Los ojos son las ventanas del alma. La persona que mira limpiamente a los ojos de otros es una persona segura, amistosa, madura y sincera. Sus ojos y su mirada pueden decir tanto porque expresan prácticamente todas las emociones: alegría, tristeza, inquietud, tensión, preocupación, estimación o respeto. Por sus ojos muchas veces se puede saber lo que está pensando. Por eso, constituyen una ayuda poderosa en la conversación.

El uso adecuado de las manos

Tus manos se pueden aprovechar muy bien para complementar tus palabras y dar mayor fuerza a tu conversación. No las utilices inútilmente y mucho menos para hacer cualquier cosa que distraiga a la otra persona. Tampoco las uses violentamente, palmoteando o pasándoselas casi en el rostro a la otra persona.

Cuidado con lo que tocas

Hay muchas personas que siempre están dando palmadas en la espalda o tocando a los otros en los brazos, como para llamar su atención. Es bueno demostrar cariño, pero también hay que guardar el debido respeto a los demás. Muéstralo no tocando a la otra persona innecesariamente. Hay quien se siente muy molesto si le tocan, ten cuidado. Pero tampoco hables o escuches con las manos metidas dentro de los bolsillos porque eso denota indiferencia y mala educación.

Gestos que denotan impaciencia o aburrimiento
La actitud física demuestra lo que el alma está sintiendo. Si alguien finge interés en una conversación, la otra persona se dará cuenta muy fácilmente por sus gestos y ademanes. Moverse nerviosamente o levantarse, cruzar y descruzar las piernas, moverse en el asiento o mirar constantemente el reloj demuestra aburrimiento y es una gran falta de respeto. Si tienes que mirar la hora, hazlo en el reloj de otro.

Aprender a sentarse
Aprende a sentarte tranquilo y comportarte cuando se escucha. Reparte equitativamente el peso de tu cuerpo para no cansarte mientas estás sentado conversando. Si te sientas en el borde de la silla, es indicativo que deseas irte tan pronto como sea posible.
Si cambias constantemente de posición, estás expresando a gritos que estás aburrido. Si mueves incesantemente los pies durante la conversación, tu interlocutor pensará que estás molesto, inseguro, irritado, nervioso, cansado o aburrido. Sitúate en una posición cómoda y descansada que te permita respirar mejor y manejar mejor tu voz.

Control de la mirada
Cuando estés hablando con alguien, no estés mirando a todos lados: a la ventana, al techo, al suelo o limpiando sus uñas. Tampoco mires morbosa y curiosamente los zapatos, pantalones, camisa o peinado del que habla. Mantén el contacto ocular, pero sin fijar en exceso la mirada: eso lo hacen los locos. De todas formas, si quieres fijar la mirada durante mucho tiempo en alguien sin cansarte psicológicamente, mira su entrecejo. Para el otro/a no hay diferencia.

Control de las expresiones del rostro
¡Sonríe! Intercalar sonrisas cálidas y francas en la conversación transmite confianza, alegría y buena disposición. Sin embargo, no exageres. Sonreír demasiado frecuentemente puede convertir el gesto en una especie de mueca y dar la impresión de que es algo hueco, vacío y fingido. Apretar exageradamente los labios puede delatar que tienes dudas o desconfianza acerca de lo que el otro está diciendo o sugerir que no estás expresando realmente lo que piensas o sientes.

Conclusiones
Todo lo que te presente aquí es un resumen de un gran tema que es el lenguaje corporal, seguramente en el mercado encontraras libros y demás recursos interesantes. Me gusta hacer hincapié en esto porque considero que tanto la presencia como la comunicación es y cumple un rol mas que vital en el mundo de los negocios.

Personalmente les cuento que las experiencias que eh tenido de trato con empresarios me llevan a concluir que la primera impresión, el lenguaje corporal del que se comento, y el poder de la palabra, como manifiesta también Robert Kiyosaki en muchos de sus libros, es esencial para la formación de un buen empresario y por supuesto para crear sistemas de negocios sólidos.

Sin mas, me despido temporalmente de ustedes esperando que les sea útil y de su agrado.

Padre rico padre pobre

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Aquí recomiendo un libro que personalmente me encanto leer y es interesante para aquellos que aun no están adentrados en el mundo de los negocios. El autor del libro, Robert T. Kiyosaki es también el autor de varios libros de superación personal en los negocios y realmente tiene un lenguaje muy vulgar y ejemplos de la vida cotidiana. El te explica como salir de la “carrera de la rata”, el camino que el 90% de la sociedad elige antes de la riqueza, el camino que día a día vivimos y sin darnos cuenta estamos atrapados en una jaula imaginaria de pasivos. Lean este libro si realmente quieren salir de problemas financieros y encontrar lo que el autor llama “libertad financiera”. Después me cuentan.

Comenzando...

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Antes que nada te doy la bienvenida a este espacio dedicado principalmente a los negocios,las empresas, éxito personal y desarrollo de la inteligencia financiera.
A través de este espacio tratare de facilitar y compartir las herramientas que día a día me parecen interesantes y sirven para lograr desenvolverme en el mundo de los negocios, planificaciones y estrategias, ideas y ejemplos, proyectos y nociones creativas que encuentro por ahi, me parecen interesantes de aplicar y me ayudan a transitar este largo camino hacia una libertad financiera.